martes, 12 de julio de 2011

Prepararse para el sol

Tomar el sol de manera saludable implica preparar la piel con cierta antelación para cuidarla y mantenerla en las mejores condiciones.

La alimentación juega un papel esencial, ya que la exposición prolongada al sol exige una mayor demanda de nutrientes como las vitaminas (A, C, E..), minerales (selenio, cinc, hierro..) y antioxidantes. Todas estas sustancias se pueden aportar con una dieta rica en frutas y hortalizas, así como grasas insaturadas y mucho líquido.

Para reforzar este aspecto, existen suplementos vitamínicos específicos que contienen dosis extras de antioxidantes, vitaminas A y C, ácidos grasos y otros componentes. Para un uso efectivo, hay que tomarlas dos semanas antes de comenzar a tomar el sol.

Toda preparación sería inútil si no se toma la precaución más importante de todas: aplicarse protección solar cada vez que nos exponemos al sol. Es importante seleccionar el factor de protección adecuado para cada tipo de piel, según el fototipo de cada uno, e igualmente, seguir todas las pautas recomendables. La principal, aplicarse la crema al menos una hora antes de tomar el sol y de manera periódica mientras estamos expuestos (cada hora y preferentemente después de bañarse y secarse). Pero también no estar al sol el las horas de mayor intensidad, ni de manera muy prolongada.

Tras la jornada de sol es indispensable limpiar e hidratar la piel. Se debe evitar el agua caliente (mejor tibia) y aplicarse una crema o gel after-sun para refrescarla, nutrirla y suavizarla.

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